Mucho se ha dicho últimamente sobre la desigualdad de género, tanto que mucha gente que antes contemplaba en silencio, ahora sale a decir que se está “buscando la quinta pata al gato” y que “qué cresta inventaron estas feminazis esta vez”. Porque obviamente todo esto es nuevo y somos las feministas las que lo inventamos para tener algo por lo que alegar… Pero me desvío del tema.

¿Están conscientes de la desigualdad en la educación? Yo no lo estaba hasta hace unas semanas, porque no es un tema que tratemos mucho los publicistas entre nuestros whiskys y campañas de posteos. Lo bueno es que este tema llegó a mi vida en la forma de una llamada a mi jefa por parte deComunidad Mujer. ¿Conocían esta campaña? Me parece increíble que lo hayan hecho hace dos años, cuando apenas se hablaba de igualdad de género. Y también cómo una tiene ciertas nociones del tema, sin saber que finalmente posee un nombre.

Desigualdad de género en la educación”. Todas esas veces que se rindieron contigo y dejaron que te conformaras con ser mala en matemáticas, mala en física, mala en química. Cuando te hicieron sentir que no era nada especial que fueras buena en lenguaje. Esa inseguridad que sientes frente a las ciencias, las cosas de hombres. Incluso ese argumento de mierda que te han dado: “es que los hombres usan más el hemisferio derecho, por eso son más racionales, y las mujeres más sensibles”. ¿Sabían que es mentira? ¿Sabían que tenemos cerebros iguales?

Creo que todos son vestigios de la antigüedad, de cuando la mujer se tenía que remitir a tener y cuidar hijos, resultando impensable que estudiaran y tuvieran una carrera.

Al margen de esto, de que estoy trabajando en una campaña de este tema, carta de la niña de 11 años que quiere ir al Instituto Nacional. Y con ella, un montón de grupos alegando que es “tradición”, que no maten la “tradición”, que basta con las feminazis amenazando la “tradición”. Que aceptar mujeres le hará perder la excelencia, porque se distraen con el sexo opuesto.

Y yo recuerdo que leí la semana pasada sobre Eloisa Díaz, la primera mujer estudiante de medicina en la Universidad de Chile y la primera médica de Chile,que debía estar detrás de un biombo en la sala de clases para no distraer a sus compañeros,al igual que Amanda Labarca.

Es lo mismo, ¿no? El mismo argumento, distinta medida.

No debería afectar en tu desempeño la presencia del sexo opuesto. De ninguna forma. Y no necesitamos educarnos distinto. La solución no es “que entre al Carmela Carvajal”, no necesitamos segregarnos por género, aunque pareciera que nos diera una ventaja.

Como pasó con el acoso sexual callejero, debería pasar con este tema. Todas sabemos que pasa, pero pensábamos que eran hechos aislados, y ahora podemos darle un nombre. Sepan que hay desigualdad de género en la educación y que todavía se piensa que las mujeres estorbamos en la educación de los hombres. Aprendan a señalarlo y tratemos de erradicarlo.

Y cuestionen: ¿son realmente malas para las matemáticas o sólo inseguras por un sistema que nunca las apoyó?