Sí, Dr House era adicto al Vicodin y yo ni lo he probado pero luego explicaré por qué está en la cabecera de este post.

No recuerdo precisamente cuándo mi sueño se volvió cada vez más frágil y de una calidad “deficiente”, por decirlo así, en realidad jamás he sido de esas personas que aman dormir y estar en la cama sin hacer nada, si me fuerzo, de todas maneras estaré leyendo (con Netflix de fondo) o escribiendo como lo hago en este preciso momento, pero recuerdo que estaba bien, descansada, que funcionaba en el día.

La cuestión es que a medida que seguía bajando de peso mi sueño se iba volviendo peor, pero en ambas cosas, no me daba cuenta, nunca le tomé importancia sin embargo, mi cuerpo sí lo hacía y se esforzaba mucho por darme señales de que debía preocuparme de eso.

No fue entonces cuando me vi durmiendo 3 o 4 horas diarias y despertaba de golpe como si mi cuerpo supiese qué hacer y dónde ir, con una energía ridícula me levantaba y ordenaba mi pieza, silenciosamente, o veía cientos de series o documentales acurrucada en el living para no despertar al Mario. Todas las noches así. Hacía hora para bañarme, desayunar y ver cómo de a poco se iban prendiendo las luces de los otros edificios, pensaba en qué vidas tenían y si alguno le pasaba esto.

Así fue por mucho tiempo, hasta que de 3 a 4 pasé a 2 e incluso 1 y empezaron los episodios que les contaré hoy y que me revuelven el estómago. Estaba tan cansada que incluso me resultaba extremadamente agotador pedir ayuda, no podía, y si lo hacía cortaba antes de agendar la hora.

Recuerdo que me costaba tanto concentrarme en el trabajo que me esforzaba mucho por entender a la gente cuando me hablaba, los escuchaba muy lejos, a ratos los veía borrosos. Trabajo en publicidad y eso significa que debo pensar, escribir, interactuar, responder, no es monótono, así que ya se darán cuenta cómo me veía intentando responder a las pedidas de mis compañeros.

Avanzaban los meses y sólo empecé a tener más problemas, no dormía de forma profunda, nada, y me despertaba con problemas para respirar. En esos días me terminé las 8 temporadas de HOUSE en menos de 2 semanas, veía algo de mí en el deterioro de Gregory y podía comprender las alucinaciones perfectamente porque era mi vida durante el día, por las noches el silencio me dejaba, peligrosamente, sólo con mis pensamientos.

Cuando por primera vez pedí ayuda era porque no podía mantenerse de pie, ni por mis 40 kilos que pesaba pero tampoco por el cerebro desgastado que tenía.

De ahí empezó un viaje de casi ya 2 años donde tuve que re-aprender el hecho de dormir y de decirle a mi cuerpo que estaba bien descansar, que ningún depredador nos iba a venir a comer así que se relajara un rato.

Al principio me dieron zolpidem que es para las personas que les cuesta quedarse dormido al comienzo, en realidad con esto caché que hay distintos tipos de insomnios. Cuando las tomaba debía avisarle al Mario porque en cuestión de segundos se me empezaban a doblar las rodillas y me caía, literalmente.

Con esas pastillas no disfrutaba del sueño, ni me sentía descansada, es como si me pegasen en la nuca y listo. Funcionaban pero sólo por 3 horas, mi cuerpo era tan resistente que volvía a despertarme casi como con un golpe eléctrico. Intenté por varios meses con pastillas similares pero sólo empecé a desarrollar resistencia y episodios SONÁMBULOS. Me hacía té por las noches y los dejaba ahí, conchesumadre, primero, soy la peor sonámbula porque soy la menos peligrosa, la psiquiatra me contó que había gente QUE SALÍA A LA CALLE A SACAR LA BASURA, luego pensé en lo consistente que soy porque nunca saco la basura, ni aunque esté drogada.

Luego de eso estaba muy frustrada y cuestionando a los doctores, porque obvio que algunos de ellos también me dijeron que probara el MELIPASS y EL AGUA DEL CARMEN, pero contexto, ESTA ERA MI CARA EN ESOS DÍAS:

Yo en vez de recomendar Melipass hubiese llamado a los pacos porque es muy perturbante tener 28 años y estar tan cansada que logra dar la vuelta y te pones un poco chistosa pero luego reconoces bien ese sentimiento y crees sentir que es un poco loco, como la canción de CoCo, sólo un poco.

En el día no podía retener nada, una tarea me llevaba toda la mañana, a ratos pensaba si había hablado o no con mi mamá, cuestionaba si estaba inventándolo o era cierto, escuchaba muy poco a la gente, como si tuviese los oídos tapados, me daban calambres, sentía hormigueos, no podía disfrutar absolutamente nada.

Una noche desperté tan ahogada que pensé que me quedaban tan pocas neuronas que mi mente había olvidado cómo se respiraba. Sentía terror, aún lo siento, de que si lograba dormir a mi cuerpo le gustase tanto que no quisiese despertar jamás, es como Freddy Krueger pero yo soy a mí misma, Freddy también.

Dejé esas pastillas e intenté con otras que ya eran anti-depresivos, tampoco funcionaban y el tratamiento era cada vez más prescindible para mí, no le veía valor alguno. Estaba acostumbrándome a vivir así, mal, encontrándole lo menos malo a lo malo, tenía cada vez más alucinaciones, cortitas, pero las tenía, olvidaba todo, y no necesitaba Vicodin para sentirme como HOUSE.

El capítulo de ‘After Hours’, cuando se intenta operar a sí mismo, lo vi en mi peor estado, previos a los días donde genuinamente tomé la decisión de mejorar, aún así estaba enojada con él porque por qué hacía esa mierda, la Dra. Cuddy lo iba a ayudar siempre pero por qué tenía que ser un culiao’.

Yo estaba siéndolo igual y mi Dra Cuddy siempre estuvo ayudándome, tembloroso a ratos, firme a otros pero siempre estuvo ahí, al igual que House yo sólo estaba obsesionado con una idea y esa idea era que no había otra forma no más.

Este post lo hice porque conversé con una niña hace poco y estaba muy frustrada por un tratamiento que seguía, de varios que intentó, y que le impacientaba ver resultados, la entendí tanto que quise adelantar el tiempo y traerle una pequeña fracción de su futuro para decirle que todo va a estar bien.

Tuve que trabajar mucho en recuperar mi sueño, aún lo hago, cuando hay días en los que no logro dormir las horas suficientes me entra un pánico horrible que está atado a todos estos recuerdos pero luego me tranquilizo y pienso que es imposible que sea igual que antes porque ahora tengo más herramientas, no sé si soy más fuerte pero tengo pensamientos anclados para defenderme.

¿Cosas que disfruto? Sentir como me da sueño de a poco, como me pesan los párpados lentamente y termino por desplomarme, siento cuando el Mario me saca los lentes y me apaga la tele, y nada más. Anoche dormía abrazada con mi perro, una mano en su cabeza y la otra rodeando su panza, quedándome dormida con sus soniditos de perrito durmiente, para terminar pensando en si valió la pena, ¿la valió? Cada segundo, cada segundo valió la pena.