Ya les habíamos hablado anteriormente sobre la importancia de encontrar un ejercicio para ti y dejar de mentirnos con que nos gusta trotar cuando en realidad sólo queremos morir. Es por ello que me propuse buscar una actividad extra que complementara mis idas al gimnasio y que no fuese cardio, un complemento que sirviese para relajarme y empezar la semana BLESS HERMANO SUAVE.

Bien, como antecedente, quiero decirles que mi flexibilidad es la de una tabla, soy tan tiesa que una vez me puse a llorar porque la profe de educación física me cargó ‘levemente’ el hombro en la clase con el fin de estirar más, QUÉ SE CREE, OBVIO QUE EN MI CABEZA ME HABÍA DESGARRADO.

Así que considerando que no me puedo tocar la punta de los pies, pensé “CLARO, ¿POR QUÉ NO YOGA?”, y considerando también que soy una loca culiá pensé “¿Y POR QUÉ NO HACERLO EN UNA SALA A 42* GRADOS?”.

Eso es el Bikram Yoga, que ojo, no es Hot Yoga, esto último es una variación del yoga normal o ashtanga-yoga más calor (mezclas locas que hacen los gringos). Bikram se basa en el hatha-yoga y lo popularizó Bikram Choudhury (un viejo rancio que usa esta micro sunga y que tiene acusaciones por violación y acoso ewwww) en 1970. Ignorando por completo al gil que se le ocurrió, el Bikram unifica 26 posturas más 2 ejercicios de respiración en 90 minutos.

La primera clase ni empezaba y yo ya estaba así:

El calor es ridículo y justifica absolutamente la micro sunga que les mencioné anteriormente, SÉ QUE LO INTENTABAN OLVIDAR ASÍ QUE LA COMPARTO NUEVAMENTE.

A diferencia de otros yogas, la profe en Bikram está de pie dando las instrucciones como si fuese un partido de fútbol, habla mucho, habla rápido y no ejemplifica las posturas, obligándote a estar 100% concentrado e inmerso en la sesión.

El calor estimula tus músculos permitiéndote que seas un poquito más flexible y cuidándote de las lesiones, mucha gente piensa que ‘sudar = quemar grasas’, y en realidad no tiene nada que ver, el peso que pierdes es en agua pero los beneficios sí van más allá, liberas toxinas, limpias tu piel y a través de todas las posturas trabajas de forma completa tanto musculatura como órganos internos, venas y ligamientos.

Y en una volá más PACHAMAMICA INTERNA MEDIA MASOQUISTA, el calor es un factor ‘extra’ que está constantemente recordándote que debes prestar atención a lo que haces, el hecho de traer tu mente al espacio en el que estás, hacerlo consciente, y para quienes han intentado meditar y/o hacer ejercicios de respiración ES MUY DIFÍCIL, nos distraemos con demasiada facilidad, incluyendo cuando las clases de yoga normal ponen la música de los pajaritos porque obvio que estoy pensando en qué pajaros serán.

En fin, ya superé mi cuarta clase y a pesar de ser la más tiesa del grupo (HAY UNA ABUELITA QUE ME DA PALIZA), he podido hacer pequeños avances que me hacen sentir bien, un milímetro más cerca de mi pie, unos segunditos de sonrisa interna y orgullo de ‘AAAAH ¿VIERON ESA COBRAAAA? HÁGANSE ESA COBRA POOOO’.

Ya, namasté y un gif de cómo quiero lidiar con el calor en mis próximas sesiones: