Por Kei

Este post que les traigo, es simplemente una descripción de cuán complejo es comprar por Internet viviendo en Argentina. No quiero hacer hincapié en el aspecto político, ni económico del país (spoilers: auxilio), pero voy a intentar ser lo más detallada posible, basándome claro, en mi experiencia personal.

Desde el 2014, Argentina estuvo enfrentando una situación muy particular con respecto a las compras del exterior, el gobierno pensó/piensa que se ‘perdían demasiados dólares afuera’ cuando — hipotéticamente — tenemos todo aquí y que debiésemos gastarlos en nuestras tiendas locales, por lo mismo, se decidió poner un límite a dichas compras, con una serie de reglas a cumplir para poder recibir los paquetes en la aduana de forma directa.

Los trámites que voy a describir a continuación, aunque no lo crean, son una versión ‘simplificada’ dadas las últimas modificaciones del proceso.

Primero, el argentino promedio tiene que hacerse una importante pregunta: ¿Realmente necesito esta cosa que aparece acá en eBay y que nunca voy a ver en una tienda a menos que la importe? ¿Realmente la necesito? ¡¿REALMENTE-LA-NECESITO?! ¿¿¿¿VENDERÍA A MI PRIMOGÉNITO POR ESTO????

Si la respuesta es “Sí”, sigamos adelante con el segundo paso.

Lo que hay que hacer ahora, es comprar el producto. Van a eBay, seleccionan lo que quieren, add to cart, etc, etc, checkout ¡Y voilá! Item comprado. ¡Felicidades! Acaban de gastar 16 veces su moneda en el ítem valuado en dólares, pero valió la pena, y nos sentimos maravillosamente.

¿Qué hacemos mientras esperamos a que llegue? Bueno, suponiendo que es temporada baja de envíos, tendremos al menos unos veinte días para concretar lo que detallaré a continuación, pero les aseguro que sólo toma uno, apenas unas horas y es una sola vez en toda la vida, aunque eso no quita lo molesto.

Lo que deben de hacer, es ir a una sucursal de la Administración Federal de Ingresos Públicos. Ahora, tienen que asegurarse MUY bien de que la sede es una en la que puedan hacer su CLAVE FISCAL NIVEL 3 (TRES), que nos habilita a ser capaces de recibir compras simples del exterior. Con “compra simple” nos referimos a que somos consumidores finales, no proveedores. Lo que sea que compremos, es para nosotros, no para vender en cantidad.

Allí van a tener que registrar su firma, sus huellas digitales y una foto (en la que personalmente salí con una cara de loca horrorosa) y luego se les va a dar una clave temporal, la cual deberán cambiar en sus propias casas cuando puedan acceder a la web.

Ahora es cuestión de esperar al cartero. Y rezar porque no sea un FORRO PELOTUDO que MURMURA “correoooooo…” con voz de idiota, afuera del EDIFICIO DE TRES PISOS y espera que uno ESCUCHE desde dentro.


Ahí van a tener dos opciones:
 

A) Uno no lo escucha, porque el CARTERO FORRO NO GRITA, NI TOCA EL TIMBRE COMO UN CARTERO NORMAL. Entonces dicho caballero les deslizará por debajo de la puerta un TELEGRAMA que informa que tenemos OTRO TELEGRAMA en la sede del correo esperando por nosotros. En serio, flaco, pudiste tocar el timbre. En serio.B) Uno nace con el oído sensible de un murciélago, y recibimos el telegrama PRE-TELEGRAMA de la mano del CARTERO FORRO.Voy a ahorrarles el trámite de la perspectiva A, y voy a decir que tengo el oído sensible de un murciélago y recibí mi “telegrama” como una persona normal. En realidad, recibí una carta, pero le dicen telegrama.

Una vez tenemos esta cartita, se nos informa que la aduana ha recibido un paquete y que estamos habilitados a recepcionarlo en el régimen “puerta a puerta”. Dicho régimen nos permite recibir el paquete en casa siempre y cuando cumpla con el requisito del peso (menos de 2KG) y que sea algo de un valor menor a US$25 por paquete.

Cabe aclarar, antes de seguir, que uno tiene que saber EXACTAMENTE qué es lo que están recibiendo. Tienen que tener muy en claro qué es lo que debería estar llegando, para no tener ningún inconveniente.

Ahora vamos a hacer uso de nuestra CLAVE FISCAL NIVEL 3 que fuimos a pedir unos días atrás. Vamos a la web de la AFIP a llenar un formulario (“Declaración simplificada de envíos postales internacionales”) con toda la información acerca de esto. Nos van a preguntar qué es, cuánto nos salió, algunas preguntas personales, la dirección de nuestra casa, el número de ropa interior que usamos, quién queremos que gane en El Gran Hermano, etc, etc. Lo usual.

Una vez que llenamos este formulario, tenemos que volver a agarrar nuestra cartita, y realizar el segundo paso, que es pagar el impuesto del correo por el monto de 100 pesos argentinos (US$6.50 más o menos) y lo cual lo hacemos a través de Internet, directo desde nuestra cuenta bancaria, con el código que aparece en la carta.

Una vez que terminamos con esto, FINALMENTE podemos esperar nuestro paquete en casa, siempre y cuando el CARTERO FORRO APRENDA A USAR EL TIMBRE. De lo contrario, recibiremos un telegrama que nos informará que tenemos que ir a una sede de correo nacional para buscar el paquete nosotros mismos.

Hay excepciones a todo esto, que son libros y medicamentos recetados, pero esta es otra serie de trámites que, por suerte, no debemos enfrentar. También me han comentado que utilizando Amazon, el proceso es algo más caro, pero sin trámite alguno. Voy a probar este método prontamente y les informaré cómo me fue.

Por el momento, de las cinco cosas que compré, recibí una sola, pero es comprensible a esta época del año. Una vez que hacemos el trámite un par de veces, se vuelve más fácil recordar todo.

Así que, amigos de cualquier otro país que no sea Argentina, abracen a sus carteros, saluden a sus representantes de aduana con amabilidad, compren libremente por internet. Sean felices, y que nunca, nunca les pase lo mismo que a nosotros. Mis mejores deseos para ustedes este 2017.