Siempre me he cuestionado el hecho de que ‘el amarte a ti mismo’ sea algo de lo que generalmente no se habla. En la sociedad actual te imponen desde pequeña que “debes” ser y pensar de cierta manera, como un molde para galletas, todas iguales o siguiendo un standard que prima en un determinado momento.

Desde niña siempre seguí un patrón sencillo pero sumamente dañino: querer ser como alguien más. Y pucha que estaba equivocada. La simple revelación de saber que cada una somos únicas y especiales, física y mentalmente hablando, es algo que demanda un inmenso trabajo por detrás, trabajo en el que hay que persistir día a día, ya que sí, podemos decirlo de la boca para afuera pero muchas veces nos entrampamos en situaciones cotidianas que nos deprimen fácilmente y que, pensándolo bien, si tuviésemos el tema del amor propio resuelto no tendría un efecto tan profundo. Un jefe/a explotador, una relación destructiva, una dieta mal cuidada, una ocupación que no te hace feliz, entre otras, pueden ser sólo el comienzo de un espiral muy desgastador. Y claramente, no vivimos para eso, sino, para realizarnos como seres humanos, en el ámbito que decidamos.

Creo que el primer y segundo paso que debes tomar si estás en esta situación, es el “darte cuenta”. Uno: me doy cuenta de lo que soy, de lo que valgo (AKA soy bacán) y dos: tomaré la dirección indicada para mí y para lo que quiero en mi vida. Y de ahí: moverte, en pequeños pasos, y motivarte (que es un tremendo tema, pero veámoslo más adelante).

El hecho de tener un amor propio consolidado, o en vías de, claramente no nos alejará del dolor (físico o mental) sin embargo, nos hará estar preparadas para enfrentar lo que sea que se nos ponga en frente y salir airosas.

(Vídeo sugerido por la editora-metiche cada vez que comiencen el día ❤️)

En resumen, y como un pequeño recordatorio de miércoles: Somos bacanes tal cual somos ¡Sépanlo y trabajemos el amor propio a diario!