Revisa aquí la primera parte.

Estoy esperando fuera del salón, aún sintiendo miradas de mis compañeros. Uno me dio unas palmaditas en el hombro y me llamó “¡campeona!” con entusiasmo. Han pasado sólo un par de horas y ya toda la escuela sabe sobre nuestra cita. Empezaron el hashtag #RileyxEmma, que está lleno de fanarts y fanfics sobre este día, mi celular no para de sonar con las alertas porque obviamente activé las notificaciones. Yo también nos shippeo.

Aunque no sabía que habían tantos como yo en esta escuela; ¿qué somos? The Shipping School for Otaco Kids?

Nunca me imaginé en el centro de una historia así y menos con Riley, porque no me siento como material de shippeo. Es raro, pero estoy dispuesta a darle una oportunidad. Además, ¿cómo podría shippear a otros si no soy capaz de shippearme a mí misma? #Sabiduría.

Tengo que asumirme ya como protagonista de un shoujo ai. ¿O quizás de plano yuri? No sé qué tanto avancemos en esta cita y obviamente depende de Riley, la seme de esta OTP.

Para los normies en la casa, una clase rápida: dentro del yuri y el yaoi, existe una denominación referida a sus participantes donde se les clasifica como “semes” o “ukes”. El o la seme es quien toma un rol activo en la relación, un papel supuestamente masculino, donde da avances y toma la iniciativa. El o la uke, por su parte, se dedica a recibir estos acercamientos en su rol supuestamente femenino/pasivo y, si nos ponemos insufriblemente tradicionales, debe actuar como si no le gustara y decir mucho “yamete kudasai”.

Riley es una SÚPER SEME. Si estuviéramos en un cómic de súper héroes, ése sería su título. Sería pésimo, pero muy descriptivo. Porque ella es la persona más segura de sí misma que conozco, nunca la he visto dudar antes de tomar una decisión. Su voz siempre suena autoritaria y da órdenes que nadie se atreve a rebatir. Sus calificaciones son siempre las más altas, porque le encanta competir y, obvio, ganar. No deja que nadie la pase a llevar, tiene el carácter más fuerte de la escuela.

Y yo… pues… ¿supongo que soy uke…? Sí, eso debo ser.

– ¡Riley! – llamo apenas la veo salir del salón.

– Perdón por la demora, el comité se alargó. –

– ¡No te preocupes! No llevo mucho rato esperando. – miento. Fueron 40 minutos.

Emprendemos el camino, yo muy emocionada hablándole de todo a Riley, que responde con monosílabos. Pruebo con distintos acercamientos; primero preguntándole por la escuela, dándole mi opinión sobre los profesores y nuestros compañeros. Después le hablo de comida, a mí me gustan los helados y el omelette. Riley contesta que lo mismo, así que me dedico a contarle sobre la historia del omelette y sus variaciones en otros países.

Llegamos al cine. Sólo entonces me doy cuenta de que nunca hablamos sobre qué película ver. Miro a Riley, ella me mira a mí.

– ¿La de las tarántulas? – señalo al poster. Obviamente tiene que ser algo de terror, eso se hace en las citas.

Ella no contesta, se gira a comprar las entradas y yo pienso que eso es muy seme de su parte. Estamos bien. Yo, como uke, voy por los dulces y eso se traduce en el popcorn más grande que ofrecen en el lugar. Creo que Riley se rió al verme.

La sala de cine está casi vacía, es el escenario perfecto para esta cita: película mala + privacidad = RileyxEmma4eva. No quiero adelantarme a nada, tengo que saborear este momento, así que la primera parte la veo en silencio, aunque sintiendo el corazón latir muy fuerte. Trato de calmarme pensando que obviamente nada pasa al principio de una película.

A medida que avanza, voy emocionándome más. ¿Es ahora cuando Riley me abraza? ¿Me tomará la mano antes? Por si las dudas, la tengo casualmente sobre el apoya brazos. Las de ella están cruzadas sobre su regazo, veo de reojo. Quizás no es el momento aún.

Tengo las cabritas y espero a que Riley saque algunas para que nuestras manos se rocen, pero no lo hace. ¿Tal vez no le gustan?

– Riley, tengo miedo… – digo de pronto, en un intento de conseguir el clásico abrazo seme protector.

– Nada de esto es real. – contesta ella, cruzándose de brazos.

Bueno, sé que no es real, así que no me queda otra que volver a ver la película. Es bastante aburrida y ridícula, aparte de que estoy más interesada en la cita. ¿Debería verme más vulnerable para dejarle una oportunidad? Todos saben que los semes son depredadores, seguro eso espera Riley.

Junto los párpados, pretendo estar dormida. Pasa bastante rato. Abro un poco un ojo, no pasa nada. Tengo que hacérselo más fácil. Empiezo a moverme hacia ella, hasta apoyar la mejilla en su hombro.

– Terminó la película. – anunció repentinamente Riley y se levantó de su asiento, saliendo rápidamente de la sala.

No entiendo nada.

El camino a casa es silencioso. Lo único en lo que puedo pensar es que malinterpreté la situación y Riley solamente quería alguien que la acompañara al cine. Que me invitara a salir no implica automáticamente algo romántico, ¿no? Ah, qué decepción. Y todos tan ilusionados en la escuela… Por eso nunca podrán ser fujoshis, no son capaces de detectar el verdadero romance.

Yo lo sospeché. Riley es muy perfecta para fijarse en alguien como yo. No tengo ninguna gracia, aparte de escribir fanfics y jugar otomes. No, mentira, ni siquiera eso es una gracia. ¿Sabes sobre omelettes lo será?

– ¿Lo pasaste muy mal? – la escucho decir.

– ¿Qué? ¡No, lo pasé muy bien! – digo sin pensar. – ¡Fue entretenido, deberíamos hacerlo de nuevo! –

– Está bien, Emma, no tienes que forzarte. – contesta. La veo pasar la mano por su cuello, incómoda, removiendo su melena negra. – Sé que soy aburrida y ahora estaba muy nerviosa para hablar… Y además no te gusto, entonces… –

– ¿¡QUÉ!? – la detengo, tomándola por los hombros para verla de frente. – ¡Riley, tú me gustas mucho! ¡Estás en mi Top 1 de personas favoritas, eres la única! ¡No hay competencia! –

– P-pero… No te acercaste nunca… –

Me quedo helada. ¿Riley esperaba lo mismo que yo? Pero si ella es claramente el seme acá y… ¿estaba nerviosa? No lo noté.

De pronto me doy cuenta de un detalle. Un flashback pasa por mi cabeza, de hace muchos años atrás, en una clase de biología. Riley pasó las páginas de un libro y lo cerró con asco. Hablaba sobre arácnidos.

– Riley, a ti… te dan miedo las arañas, ¿verdad? ¿Por qué no pediste otra película? –

– Porque tú querías ver ésa… – admite ella. El más hermoso tono rosado se planta en sus mejillas.

Y ahí es donde tengo la mayor revelación: Riley no es el personaje de un manga. Es una persona. No es perfecta ni segura todo el tiempo, a veces es tímida. A veces tiene miedo. A veces quiere que otros hagan las cosas por ella. ¡Y está bien! ¡Está muy bien!

– Cierra los ojos. – pido, sonriéndole. Ella no cuestiona nada y lo hace. Es ahí donde me acerco a darle un beso, porque alguien tiene que hacerlo. Y porque quiero hacerlo.

Quién diría que yo podría ser la seme.

Aunque mejor sería eliminar las etiquetas: ¡SEAMOS TODOS SUKES!

Ilustración: Jenoveva EspinozaDescubre su portafolio y tienda online