¿Saben lo que es hermoso? No, no la risa de los niños ni las ofertas en eBay. EL AMOR. EL AMOR ES HERMOSO.

Quizás piensen en mí como una hippie o, peor, parte de alguna secta religiosa; ¡nada de eso! El amor al que yo me refiero es 2D y es perfecto. Está en mis mangas, en mis animés y en mis juegos. Me llena completamente, no necesito nada más que un buen otome con 8 rutas distintas o un manga lleno de tensión sexual entre los personajes principales, que casualmente son amigos y rivales (mejor todavía si dicho manga lleva más de 300 capítulos).

Sé que la gente no me entiende, los “normies” nunca van a ser capaces de encontrar la hermosura en esta forma de vivir, ni de sentir la pasión que yo siento con cada nuevo capítulo de Yuri!! On Ice. Pero no me interesa la gente real, me es aburrido pensar en tener una pareja, porque no hay forma de que la realidad supere a la ficción que disfruto.

O eso pensé… Eso creí hasta ahora, que… Yo, una inteligente y respetable fujoshi de 15 años, empecé a… a…

¡¡SHIPPEAR GENTE EN LA VIDA REAL!!

Todo empezó un día en que tuve que quedarme haciendo hora después de clases, en el salón, y terminé mi manga antes de lo esperado. No me quedó otra que mirar por la ventana y ante mis pobres ojos sólo acostumbrados al 2D se presentó una escena que parecía salida de un shonen ai: Matt y Logan estaban de pie uno frente al otro, hablando de algo que yo no podía escuchar. Todo era perfecto, las flores alrededor (que quizás inventé), la puesta de sol (para la que faltaba una hora todavía) y los diálogos (en serio, invento mío): “Matt, todo este tiempo yo…”, “sí lo sé, Logan, yo también…” y luego se fueron de la mano (creo. Probablemente no).

Después de eso empecé a verlos en todos lados: Federico y Victor siempre se esperaban a la salida de clases; ¿PARA QUÉ, AH? Dexter y Mitch se elegían primero cuando tenían que armar equipo; SUMAMENTE SOSPECHOSO. Y hasta estuve segura de que la profesora de Matemáticas con la de Historia se reunían en los breaks a discutir cosas que nada tenían que ver con sus materias.

Llegué al punto más bajo cuando empecé a escribir fanfics sobre ellos. ¡Lo sé, soy una basura! No puedo evitarlo, todas sus historias son perfectas cuando pasan de mi cabeza a la pantalla del computador y la gente está de acuerdo; no saben cuántos comentarios me llegan alabando a los personajes y sus relaciones. Soy famosa en Internet.

Y ojalá ninguno de ellos se entere nunca.

A todos en esta sala de clase les tengo pareja y los shippeo constantemente. Hasta he dejado de lado algunos lanzamientos de juegos por esto, mi nueva pasión. Normies, su vida está mis manos.

A la única que aún no sé con quién shippear es a Riley. Le he dedicado horas (que debería haber pasado estudiando, perdón mamá) a este problema y no encuentro solución. Porque tiene que ser alguien que se complemente con ella, debe estar a su altura y ella es… Bueno, perfecta.

Para empezar, es la presidenta de la clase. Tiene carácter y es inteligente, aunque muy severa. Tal vez por eso me cuesta tanto, porque no la he visto conversar demasiado con nadie y en las actividades extra curriculares siempre está muy concentrada, ni siquiera da una mirada a otras personas.

Aparte que cada vez que la estoy mirando fijo, siento que se da cuenta y tengo que hacerme la tonta.

¿Y mencioné que es bonita? ¡Es la más bonita de la clase! Tiene el cabello perfectamente recto en una melena de un tono negro azulado que combina perfecto con su piel tan clara. No puede ser cualquiera con quien la shippee. Tendría que ser…

¡Oh no! Me sorprendió mirándola de nuevo. Actúa natural, Emma, que no se dé cuenta…

– Oye, Emma. –
– ¿Sí, Riley? –

Nos miramos con cierta tensión por unos momentos. Estoy segura de que me va enfrentar. ¡Quizás hasta sabe de mis shippeos! Empiezo a ponerme muy nerviosa, las manos me tiemblan y considero seriamente tirarme por la ventana.

– ¿Quieres ir al cine? –

La miro de nuevo, parpadeando y siento la cara roja, no sé por qué. La sorpresa, seguro.

– Eh… bueno. – contesto. Lo hermoso de eso fue que Riley sonrió. No la había visto sonreír.
– Vale, nos vemos después de clases. –

Se me escapa un suspiro y apoyo la frente en el escritorio, solo para poder llevarme una mano al pecho disimuladamente y sentir mi corazón latiendo demasiado rápido. No tengo idea qué fue eso, pero si voy a poder estar un rato con Riley…

De pronto, noto muchas miradas en mí y me levanto para ver que todos están cuchicheando. Sonríen, me miran con cariño y emoción. También a Riley.

Nunca pensé que me iban a shippear a mí…

Ilustración: Jenoveva EspinozaDescubre su portafolio y tienda online