Cuando viajé a NYC me alojé en la casa de una pareja coreana y por las mañanas, al salir de la ducha, veía las cosas que tenían alrededor del lavamanos y entre los cepillos de dientes, jabón y otros básicos, habían MUCHOS productos de limpieza facial. Yo con suerte me lavaba la cara con agua, así que los juzgué tipo:

CHI

Al volver de mis vacaciones concreté un freelance con una marca de cosmética coreana y porque quería saber más en qué estaba trabajando me puse a leer el libro de Charlotte Cho (fundadora de Soko Glam). Bastaron un par de páginas para decidir darle fin a esos tenebrosos días donde me sacaba el maquillaje con una toallita desmaquillante — cuando me acordaba — y si los planetas se alineaban y me sentía la diosa de la proactividad me echaba una crema que anda tú a saber qué fecha de vencimiento tenía, básicamente yo:

WENA WENA CABEZÓN, NO ME MIREN LOS POROS DE CERCA

En “The Little Book of Skin Care: Korean Beauty Secrets for Healthy, Glowing Skin” Charlotte, quien nació en Corea pero vivió la mayor parte del tiempo en California, cuenta cómo al volver a su ciudad nativa tuvo que reaprender toda su cultura y con ello se refiere al cuidado de la piel porque para Corea es tan o más importante lucir una piel saludable como tener modales al saludar. 

A medida que avanzaba el libro yo sólo iba dándole check mental a todo lo que NO HAGO, y en sí, logra su objetivo, el de ponerte a pensar en tu piel y en todas esas veces que te limpias a medias y vuelves a aplicar maquillaje para luego salir y empaparte de una exquisita contaminación. En el plano de pre-pánico estilo “HUEÓN SE ME VA A CAER LA CARA” decidí tomar una decisión. Haría una rutina facial todos los días, mañana y noche, sin excusas.

Si bien aún estoy viendo qué productos son mejores para mi piel (este cuento sigue siendo cosmético por lo que es importante que vayas viendo las reacciones de tu piel y cuál funciona mejor), porque obvio que no sabía qué piel tenía, yo sólo era una personita existiendo.

Así que primer tip: AVERIGUAR QUÉ PIEL TIENEN Y QUÉ PREOCUPACIONES LES GUSTARÍA TRATAR (arruguitas, acné, grasa en la zona T, poros muy visibles, rojezas…)

La rutina coreana recomendada cuenta de 10 pasos, algunos de ellos no se hacen todo el tiempo sí, por ejemplo los exfoliantes químicos se recomienda 3 a 4 veces por semana. No es bueno exfoliar tu cara tan seguido, hay grasita que le sirve y si te chalai’ con esto estarás removiendo parte de la protección básica.

  1. DOBLE LIMPIEZA (acá ya hay 2 pasos, limpiador base en aceite + limpiador base agua)
  2. EXFOLIANTE
  3. TÓNICO
  4. ESENCIA
  5. TRATAMIENTO ESPECÍFICO (de las preocupaciones que mencioné antes, acá te puedes aplicar un sérum, ampolla u otra loción más profunda)
  6. Mascarilla (de vez en cuando, te hace muy bien :D)
  7. Crema de ojos (estos son flexibles, hay gente que no le preocupa el contorno de ojos así que sáltatelo sí es así)
  8. Hidratante (puede ser crema, loción o gel. Hay varios formatos)
  9. Protector solar

“SON CALETA, CHAO”

Charlotte dice que no se demora nada, yo en mi modo inexperta aún, sigo leyendo las indicaciones o viendo cómo masajear correctamente el producto para su mayor absorción así que espero que en un futuro sea como este señor que hace mochi, onda, LOCO, ME DEMORÉ 1 MINUTOS, EN TU CARA CHARLOTTE.

LA LIMPIEZA, EL EXFOLIANTEEEEE, EL TONICOOOOOOO, AAAAAAAAH

GLOW BABY

Más allá de las arrugas o el acné, lucir saludable es tener una piel que brille por su hidratación, la belleza coreana apela siempre al glowing, a diferencia de la occidental que entre más mate nos veamos, mejor. Sabiendo esto logré entender bien a qué venía el término de whitening que tienen sus productos, que en mi traducción mental es querer ser un MIMO, pero no, el término apela a que una piel iluminada es aquella que brilla por su hidratación y humectación.

Entonceeees,

Este post era de “iniciación” y contarles cuál es mi nuevo tema/desafío favorito. Y aunque suene súper herbalife llevo una semana limpiándome la cara correctamente y en serio veo la diferenciaaaaa, siento mi cara tan suave que apenas termino el último paso voy corriendo donde el Mario y le digo “TÓCAME LA CARAAAAA”.

Charlotte dice que el ritual alcanzó un punto tan importante que no veía la hora de llegar a su casa a lavarse la cara, obvio que yo al leer eso hice una mueca porque “AMIGA, TOC” pero luego, al ponerlo en práctica entendí el trasfondo, cuidarse de esta forma es lo mismo que comer algo que te gusta mucho, respetar tus sentimientos, darte un tiempo de estar en la cama viendo Netflix, es mimarse, y si fue un buen día, es un premio y si no lo fue tanto, es un momento donde puedes, al menos, finalizarlo de la mejor forma.

Les estaré contando cómo me va y qué productos estoy usando (quiero testear un mes para darles un review más completo ❤️) ¡quiero saber sus rituales! ¿Tienen productos favoritos?