He estado pensando en cómo se siente estar acá y hacer lo que estoy haciendo, así como para contarlo, porque si no lo comparto me da la sensación de que no vale la pena. “Reality” y “Retiro espiritual” es lo que se me ha ocurrido. “Reality” en clases, donde puse el primer pie con la parada de no-vengo-a-hacer-amigos y estoy constantemente desafiando mis límites, preguntándome cuándo va a ser mi momento de tener un breakdown espectacular. 

“Retiro espiritual” es lo que siento en mi casa. ¿Alguna vez fueron a uno? A mí me tocó en el colegio. Duraba un día, pero era tan silencioso y estructurado que todos sentíamos como si pasaran años. Tampoco ayudaba que tuviéramos 12 años y todo lo religioso fuera horriblemente fome.

Es silencioso donde estoy y no es que busque quejarme de mis circunstancias, en realidad, es que son perfectas para hacer todo lo que me prometí que haría cuando no tenía tiempo, ni silencio, ni ganas, ni inspiración. Yapo, ahora lo tienes, ¿qué vas a hacer?

Resulta que congelarme en pánico. Yup, esa es mi movida. Ni siquiera leer los libros que tengo pendientes, jugar la tercera ruta del Fire Emblem o terminar de pintar las cosas que hice en resina, porque eso sería demasiado productivo. Estar congelada en pánico es otro #mood, es tener tanto miedo que hasta disfrutar de las cosas que te gustan es demasiado, porque no te lo mereces. ¿Cómo vas a estar descansando en lugar de sentir estrés por las perfectas condiciones que desperdicias todos los días? Perdón por usar segunda persona, no intento retar a nadie más que a mí. Es un pésimo reto, nadie se hable de esa manera a sí mismo, ¿ok? Quiéranse.

Bueno, estoy intentando quererme, para poder decirle a ustedes que se quieran. No, principalmente para dejar de pasarlo mal. Hay partes que he entendido son engranaje en el proceso creativo y otras, auto-abuso y auto-odio. Trato de quedarme con lo que aporta y cortar lo que no. Es una tarea agotadora.

Porque todo el tiempo me observo. Compulsivamente. ¿Por qué ahora escribo y ayer no? ¿Qué había diferente? ¿Tomé café? ¿Es el café la respuesta? ¿Es hablar con mis amigos? ¿Es ver tele? ¿Es no ver tele? ¿Es escuchar música? ¿Es ir al gimnasio? ¿Qué hice distinto para que este día funcionara y cómo lo puedo repetir?

Una de las cosas que más me funciona es escribir para “nadie”, recordarme que “nadie” va a ver mis palabras hasta que yo decida -y si es que decido- publicarlas. Es mentira, porque al final escribir siempre va a ser para que alguien más lo lea. A veces me creo la mentira, a veces no y viene el pánico paralizante. ¿Congelante? Filo, ustedes entienden.

Otra cosa que me sirvió entender es que uno tiene una cantidad limitada de JUGOS CREATIVOS. Síp, hagan chistes, suena asqueroso. Pero imaginemos que tenemos un vasito con JUGUITOS CREATIVOS que se llena cuando algo te inspira: viste una película bacán, te contaron un chiste bueno, escuchaste una conversación en la calle, tuviste la media idea en la ducha, etc, etc. Y yapo, usas tus JUGUITOS en desarrollar la idea, da igual lo que sea. EL VASO SE VACÍA. Hay que llenarlo de nuevo. Es imposible saltar de tarea creativa en tarea creativa, aunque el acto de escribir en sí sea rápido. Todo el tiempo me enojo conmigo, porque tomé un test y sé que puedo tipear 85 palabras por minuto, así que, ¿por qué no tengo un libro de mil páginas? Onda córtala con la flojera.

Es porque no funciona de esa manera. Hay que recargar y sí, se ve como flojear y descansar y sentarte a ver 4 horas de Bojack Horseman para volver a sentir algo. Cuesta mucho no odiarse.

Estoy leyendo un libro muy bueno, “Seven Steps on the Writer’s Path: The Journey from Frustration to Fulfillment” de Nancy Pickard y Lynn Lott, y llegué a una parte donde según tu mayor miedo creativo, te asignan un animal y definen tu comportamiento. Es súper horóscopo, pero me llegó caleta. No quiero ir a los detalles porque prefiero que lean el libro (además de que vamos a hacer un podcast dedicado con la Caro), así que ojalá puedan hacerlo si les interesa, lo único que voy a contar es que me dieron de ejercicio “escribir lo que quieras cuando quieras, sin importar el orden ni la gramática ni nada”.  Intento cumplir, acá estoy.

Y obvio que lo quería publicar, porque hay que perderle el miedo a compartir. Hola, acá estoy, otra vez. Espero quedarme más tiempo.