Como toda matea y adicta a recolectar datos que, supongamos, sólo me servirían para llamar la atención en un grupo específico, presuntamente borracho, de alguna fiesta, la bómber jacket es una chaqueta que además de cargar con bordados y diversos diseños posee una historia bastante interesante, y esta es una de mis partes favoritas del mundo de la moda: el cómo una prenda se vuelve icónica con los años.

La clásica chaqueta de aviador comenzó como un souvenir Japonés de los soldados americanos que querían retratar su estadía en Japón, llevándose una chaqueta como prenda de recuerdo para ellos mismos o para sus familiares, en su sentido más folclórico tendían a ser ruidosas por lo mismo, mezclaban dragones, flores de cerezo, kanjis dorados, sakuras y por qué no geishas a tamaño completo. La ‘Sukajan’, como pasó a llamarse, se convirtió en una chaqueta icónica en la segunda guerra mundial, pasando con los años a ser un símbolo de la resistencia obrera en Japón, trascendiendo incluso a Vietnam y China, independiente de su mensaje puntual todas cumplían una función: ser customizable, hecha a mano, que identifique.

Sin duda, mi parte favorita (culpen a las películas y a los animés por hacer a los delincuentes tan estilosos) es que llegando los 60′ se les adjudicó una carga negativa vinculándola a las pandillas juveniles de Japón, las gangs usaban sus lemas y símbolos con el fin de que se les identificara independiente de dónde estuviesen (awww <3).

Y es que la bómber jacket pasó a America mucho antes que Zayn Malyk la ocupase de la mano de Louis Vuitton, o que de un momento a otro todas las pasarelas se obsesionaran con el modelo, la seda, las flores y los dragones.

En el street style podemos apreciar que se mantienen sus características más importantes: corte, puños apretados, holgada  y en una amplia variedad si de colores y diseños se trata. Me gusta que en estos últimos años la moda apueste por revelar más de sí misma con discursos implícitos en formato de chaquetas con espaldas bordadas, parches o pines, desde los diseñadores más lujosos e inalcanzables ($$$) hasta los aficionados (con manos más talentosas que las mías 8D) que compran en tiendas de segunda mano y se ponen a bordar un diseño que diga algo así como “LAS CABRAS SOMOS BACANES” o “VIVA LA PALTA”, ahí se las dejo.