La semana pasada fui a la sesión final de mi tatuaje número 8. Empecé el 2012, con una obra de Roy Lichtenstein en mi hombro porque estaba pasando por una etapa de pop art y la súbita independencia económica. A los pocos meses, me hice un cupcake poco planeado en la muñeca y dije: “así estoy bien”. Otros meses después estaba en Australia tatuándome el huargo de los Stark con mis hermanos.

Después llegó la Karina, de Pequeño Tokio, a mi vida. Era todo lo que quería en una tatuadora: diseños kawaii, colores bien aplicados y la capacidad de hablarte de animé mientras te apuñala con las agujas.

(Perdón, mientras escribo esto, me duele caleta el brazo).

De ahí en adelante, Karina me ha hecho varios tatuajes y quería aprovechar de contarles el proceso, por si les interesa tatuarse con ella o tatuarse en general.

Paso 1: La inspiración y el deseo

Llega de distintas formas. A veces de una imagen de la que dices: “tengo que tatuarme esta hueá” o de un lugar que te miras y dices: “acá se vería bien un tatuaje”. Puede ser un proceso largo, me acuerdo que pasé casi un año enamorada de una imagen antes de ir a tatuármela, o puede ser casi inmediato, como me pasó esta vez.

Estaba mirándome el brazo donde tenía el tatuaje anterior que me hizo Karina y pensé: “MÁS. HAY QUE LLENAR ESTE BRAZO”. Vi que tenía horas disponibles y me puse a buscar referencias. Empecé con esto:

Paso 2: Referencias, cotizar y reservar hora

Los tatuadores suelen dejar en sus perfiles las instrucciones de cómo contactarlos y con qué. Generalmente les escribes explicando tu idea, el tamaño del tatuaje y en qué parte del cuerpo quieres hacértelo. Te responden cuánto saldría y en cuántas sesiones. Acuerdan la hora y el día para ir. Acá puedes mandar todas las referencias que quieras.

Yo me fui en volá.

Paso 3: El día de la cita

Es muy importante ser puntual. Si te dan hora a las 12, a las 12 estás allá. Ni antes ni después, porque los tatuadores tienen sus horarios organizados para atender a varias personas en un día. Igual es muy probable que te toque esperar mientras el tatuador dibuja los últimos detalles y te hace preguntas sobre tamaño y diseño. Karina me dijo que podríamos hacer un personaje principal entre todos los pasteles. Yo no estaba muy segura.

Te muestran el boceto, ven que quepa donde quieres que esté por el resto de tu vida y ahí hacen el transfer. En esta ocasión, Karina me hizo dos bocetos, de Korilakkuma con capucha y sin. OBVIO que tenía que ir con su capucha de conejo. Me enamoré del dibujo.

Después te prueban el transfer en el lugar y tienes oportunidad de mirarte al espejo, imaginarte a futuro, sentirte conforme con el compromiso que vas a tomar. Si no te gusta el lugar, puedes cambiarlo. Y ahí empieza EL SUFRIMIENTO.

Paso 4: SUFRIR. ARREPENTIRTE. PREGUNTARTE POR QUÉ TE ODIAS

Esta es una pregunta que alguien con tatuajes siempre tiene que responder: ¿Duele? SÍ, DUELE. Hay que asumirlo, son agujas pasando por tu piel. Hay zonas que duelen más (generalmente sobre huesos o en zonas con poca carne) y otras que duelen menos (los brazos, las piernas), pero siempre duele. Sobre todo en sesiones largas, donde sientes como si tuvieras una quemadura que te raspan.

Pero es soportable, hay esperanzas. Y el resultado es hermoso.

Paso 5: La cicatrización y los cuidados.

Cuando te vas, te envuelven en plástico, el típico Alusa. Durante tres días, tienes que limpiarte con agua tibia en la mañana y la noche, usar una crema (puede ser Lubriderm o Bepanthol) y envolver el tatuaje en plástico de nuevo. Después de eso, sigues con la crema y empieza el estado zombie del tatuaje.

La piel se seca y se desprende una capa. Los colores reales son los de abajo, el resto es piel muerta y sí, te sientes como serpiente cambiando de piel. Pero quizás es más como una mariposa saliendo de su capullo.

Y PICA MUCHO. No soy la mejor para decirlo, lo admito, y lo voy a decir igual: NO SE RASQUEN POR NINGÚN MOTIVO. NO, NO, NO. MALOS NIÑOS.

Paso 6: Retoques o segundas sesiones

En el caso de que algún color no haya quedado uniforme o se borre una línea, puedes pedir al tatuador que te haga retoques. En el primer tatuaje que me hicieron, un color quedó manchado y volví a las tres semanas a retocar, quedó perfecto.

En general te dicen que con tres semanas el tatuaje ya está cicatrizado. Si tu tatuaje es muy grande, puede que tengas que ir a más de una sesión y tiene que estar cicatrizada la piel para seguir.

Acá sesión 1 y sesión 2.

Mis planes a futuro son seguir tatuándome dulces.

¿Tienen tatuajes? ¿Están pensando en hacerse uno? Les puedo contestar dudas a nivel usuaria si quieren.