Por Kei

¡ALERTA! Este post contiene spoilers ✨.

“The OA” es una serie que me gustó mucho porque juega constantemente con el escepticismo del espectador y de los mismos personajes. Nos involucra en el relato de una chica de apariencia inocente, apasionada y profundamente traumada por hechos en los que estuvo involucrada desde su infancia.

Desde el comienzo nos damos cuenta de que los “elegidos” de ella son sufrientes, gente atacada por sus propias inseguridades, deberes, o que batallan constantemente con micro violencias a su alrededor. Son gente susceptible a la palabra consoladora, necesitan cuidados, comprensión, y una razón para continuar adelante. OA les ofrece eso, les ofrece un relato asombroso, de valor, resiliencia, esperanza, desamparo y magia.

Pero ¿Es realmente cierto? Es la pregunta que ronda alrededor de uno de esos personajes, el cual nos representa a nosotros como apostadores de la falacia. ¿Es realmente cierto que esa chica fue secuestrada por un hombre que deseaba conocer los secretos de la vida eterna, matándolos una y otra vez durante siete años? ¿Es cierto el viaje astral del alma, relacionado a los sonidos del universo, y la repetición de regresos a un espacio tiempo similar al anterior de la muerte? ¿Es cierto que la ceguera de OA la curó Khatun, o fue producto del golpe de la culata del arma? ¿Khatun es un personaje real o una fantasía vivida de los químicos que libera el cerebro al morir? ¿Es real Hap? ¿O será un acrónimo de P.A.H, que es la teoría de los hidrocarburos presentes en todo el universo, el cual dio origen a la vida?

El mismo formato de la serie parece algo pobre con respecto a los momentos sobrenaturales que adornan las escenas que debiesen ser más convincentes, pero nos adaptamos. Nos adaptamos a la casa de espejos adornada de universo y decidimos aceptarla, pero sin dejarnos consumir por completo de esta fantasía porque vemos gente tener comportamientos primitivos, y creemos que es algún síntoma del claustro intenso que sufren. Vemos al mismo Hap, captor de todos ellos, sufriendo un Síndrome de Estocolmo intenso, por el aislamiento, queriendo ser parte del grupo de experimentos y recibir afecto de la persona que cree que más lo necesita de todos ellos.

En ningún momento uno se siente a salvo en la serie, porque la cabeza no quiere terminar de convencerse. Nunca se siente real el relato, la magia, ni los rituales. Cuando logramos armar un ritmo que atonta y nos hace olvidar de la vida real para enfocarnos en los adornos ‘místicos’, aparece una pequeña brisa de coherencia y el castillo se cae, volvemos al escéptico inicio.

The OA te desafía a creerle, a pensar que en algún momento va a pasar algo asombroso o por el contrario, pone en encrucijada tu criterio para que decidas si está bien creer en ángeles, resurrección y en portales a universos paralelos, o si estamos viendo una serie que sólo ejemplifica el cómo funcionan las sectas, la manipulación de grupos y los síndromes de encierro.

El final ha sido cuestión de discusión y por lo mismo ha dado pie a cientos de teorías  ¿Qué opinan ustedes? ¿Qué les pareció? ¡A los comentarios!