Ayer vi Wonder Woman y me emocionó mucho más de lo que esperaba.

La fui a ver tarde, ya quedaban dos funciones en el Costanera, y es que no me interesaba mucho la historia y lo pasé tan mal con Batman vs Superman que no quería poner mi corazón en juego de nuevo. Pero quería apoyar la película, entendiendo que por fin ponían una súper heroína como protagonista.

Y es que no sé nada de cómics; había visto poco de la Mujer Maravilla, quizás más tallas sobre su jet invisible y su lazo de la verdad en el Cartoon Network que historias suyas.

Siempre sentí que me había perdido de algo cuando mis amigos hablaban de cómics, que me faltaba saber algo que todos ya sabían. Me daba vergüenza preguntar y no tenía tanto interés como para averiguar por mí misma. Sí, Superman sonaba bacán, Batman también, pero no lo suficiente como para intentar entender dónde empezaba la historia. Leí The Killing Joke, fue bacán. Leí The Dark Knight Returns… No, mentira, no lo terminé de leer.

Tenía otras heroínas en mi cabeza. Crecí con Sailor Moon y Sakura Card Captors, no sentí que me faltara algo que encontraría en los cómics. Hasta estaban las Chicas Súperpoderosas si quería contenido gringo.

Así que la fui a ver en un gesto de apoyo a la presencia femenina en el contenido masivo. Con que la película no terminara en ella siendo el interés romántico de alguien más, dándose cuenta de que prefería ser mamá y esposa antes que súper héroe, me conformaba.

Empecé a encontrarla interesante viendo el mundo de las Amazonas. Como suele pasar, pensé: “qué bacán, tuvieron que darle pega a muchas actrices para mostrar estas escenas”. Seguía viéndola desde un punto de vista externo, no estaba metida en la película.

Pero Diana es maravillosa. Su sentido de justicia y de deber fue lo primero que me encantó de ella, ahí me empecé a involucrar.

Y cuando se lanzó sola contra las metralletas de los alemanes, me puse a llorar de emoción. Era tan fuerte, hueón. Nada de ser el apoyo de alguien más, de dar un par de combos y patadas para que la tiraran lejos y entrara un hombre a terminar la pega. No, ella iba sola, contra todos los demás, por sus propias convicciones, porque quería proteger a quienes no podían hacerlo por sí mismos.

La película sigue y hay muchas más escenas hermosas de Wonder Woman tankeando, peleando, arreglándoselas sola, teniendo otras personas que le sirvan de soporte, pero siempre ella al frente. Entendí por qué a la gente le gustaba tanto Superman: ¡es invencible! ¡Es fuerte! Puedes estar tranquilo y es más emocionante que la chucha que cada vez lo desafíen más.

Eso sentí, por primera vez, que había una mujer invencible en la pantalla, representando una fuerza que iba en contra de todo mal. Porque Usagi y Sakura son otro tipo de personaje, son niñas como yo fui en su momento y las entiendes cuando quieren rendirse y no pelear más. Diana es una mujer a la que puedes admirar, la que te inspira a no rendirte nunca.

No me di cuenta antes de cuánto necesitaba ver a una heroína como Diana en el cine. Estoy más emocionada que la cresta por las niñas que van a crecer con ella, que ojalá se metan en los cómics y sigamos con más de estos personajes.

¡Gracias, princesa de Themyscira, hija de Hipólita!